AUTORA: Lourdes Marín

De entre todos los factores que están propiciando la gran transformación de los mercados de trabajo y de la relación de las empresas con sus empleados, la globalización es, sin duda, el que deja una huella más patente.

El escenario en el que se desarrolla la escena económica ya no es sólo nacional, ni siquiera europeo: las compañías apuestan de una forma cada vez más clara por dirigirse a los mercados en los que creen que tendrán oportunidades de expansión.

En este contexto de internacionalización, propiciado en parte por la falta de opciones internas durante la crisis, se ha disparado el número de expatriados -entendidos como cualquier persona que está viviendo fuera de su país de origen por motivos profesionales-, con los consiguientes cambios que esto provoca en sus modos de vida.

Para conocer cómo viven los profesionales las asignaciones internacionales, la compañía de seguros de salud Cigna, en colaboración con The National Foreign Trade Council, ha elaborado el informe Tendencias globales de movilidad internacional 2015. Uno de los datos más importantes que se extrae del estudio es que la propoción de expatriados con más de cinco asignaciones ha crecido un 7% desde 2013 -en la actualidad, suponen un 30% del total-.

Sin embargo, se aprecia un cambio en la mentalidad de los trabajadores que aceptan estas posiciones. Tal y como explica Fernando Campos, director comercial de Cigna España y responsable del informe, “antes, estos procesos se veían como una camino para crecer profesionalmente. Ahora es algo natural: el desarrollo laboral implica ser destinado al extranjero”. De hecho, la movilidad se ha convertido en una carrera en sí misma, y el 84% de los encuestados afirma que aceptaría volver a marcharse con su empresa actual.

Así es el expatriado global

En cuanto al perfil del expatriado global, el 81% son hombres y el 59% tiene entre 35 y 54 años. Además, el 69% de los que tienen pareja e hijos les llevan con ellos durante la asignación. Para el caso concreto de España, Campos explica que “las familias todavía no consideran que sea un lujo irse a vivir fuera, porque la calidad de vida en nuestro país es muy buena, y piensan siempre en regresar pronto”. Por otro lado, está la carrera profesional del cónyuge: “una de las cosas que esperan los expatriados es que sus empresas ayuden a sus parejas a buscar trabajo”, cuenta el director comercial de Cigna, aunque sólo un 22% de las compañías lo ofrecen.

El servicio más valorado por las personas que comienzan una asignación es la reubicación -así lo afirma un 60% de los encuestados-, seguido de los programas de aclimatación al destino -según un 47%- y la preparación médica -para un 43%-. Este último punto es especialmente importante, porque además esto complica la tarea de las empresas en determinados países “donde el sistema sanitario es muy incipiente”, cuenta Campos.

América del Norte, con un 42% del total, es la zona geográfica que más profesionales envía al extranjero; seguida de Europa, con un 23%; y Asia, con un 14%. En cuanto a destinos, Asia acoge al 29% de expatriados; seguida de Europa, con un 19%; y de la zona formada por Oriente Medio, Norte de África y Arabia, con un 16%. “Hay determinados países y destinos que son muy atractivos. Sin embargo, en España seguimos valorando mucho el salario, los avances que el proceso supone en la carrera profesional y el reconocimiento”, explica Campos.

Las pymes siguen también esta tendencia

Además, Cigna confirma que los cambios de tendencia son estructurales. Tal y como señala el responsable del estudio, “antes, sólo las empresas grandes mandaban gente fuera; hoy en día, a raíz de las consecuencias de la crisis, también las pymes necesitan gente fuera. La diferencia entre ambos grupos está en los paquetes de expatriación: las grandes tienen todo más estructurado, mientras que las pymes no pueden permitirse contar con personal especializado”. Además, Campos cree que “la tendencia es que se siga incrementando el número de pymes que expatría empleados. Si la economía española no crece como debiera, las pequeñas y medianas empresas tendrán que seguir saliendo fuera de nuestras fronteras para sobrevivir”.

“El gran drama que existe ahora mismo es la repatriación”, añade Campos, ya que sólo el 20% de las empresas hace un seguimiento de los empleados que regresan al país de origen. Asimismo, hace hincapié en el valor añadido que traerán los profesionales españoles que ahora trabajan fuera, ya que volverán con “conocimientos y hábitos globales”.

FUENTE: eleconomista.es

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